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El Patrimonio

Sendas temáticas, visitas guiadas o exploración libre…Elijan la forma de ir al encuentro de nuestro patrimonio.

Ideas para pasearse

El camino de las viejas piedras

Recorrer este sendero señalizado a pie o en la bicicleta es un verdadero viaje al pasado. Paso a paso, descubrirán refugios bajo unas rocas prehistóricas, túmulos funerarios de la edad del bronce, sarcófagos merovingios, iglesias románicas típicas y cruces medievales, vestigios de un castillo, hornos de pan en el corazón de los pueblos…
Vuelta de 13 km, 4 h, desnivel de 220 m.
Existe una posibilidad de atajar el recorrido saliendo de Neussargues, 9 km, en 2 h 45.


Topoguía paseos y excursiones
”Pays de la Pinatelle et de la Haute Santoire”.

La senda de los “ Burons “

Saliendo de la Oficina de Turismo de “Le Lioran”, un PR (pequeña ruta) verde de 10,5 km de distancia permite descubrir antiguos “Burons” edificados a más de 1400 m de altitud.
Los ineludibles: Buron des Gardes, Buron du Baguet (siglo          XVIII) Buron du Remberter, por la ladera de la colina…

 

La senda “des Quiroux”

De Dienne a Cheylade, el camino se puede hacer a pie, en BTT o a caballo. Pasa por una meseta sembrada de montículos de piedra. Erigidos cada veinte metros, ayudaban a los viajeros para localizarse en caso de mal tiempo.


Topoguía paseos y excursiones
”Pays de la Pinatelle et de la Haute Santoire”

 

La ciudad medieval de Murat

Si quieren visitar la ciudad sin guía, les ofrecemos un mapa detallado en la Oficina de Turismo.
Permite descubrir las principales riquezas arquitecturales. Esta ciudad fue fortificada y tuvo mucha actividad desde el siglo XIV  En verano se organizan visitas con guías y paseos insólitos con antorchas en el casco antiguo.

Las viviendas trogloditas de Laveissière

Más arriba del pueblo de Fraisse-Haut, en un acantilado que domina el valle del Alagnon, se encuentran unas cuevas muy raras, ocupadas antaño, unidas unas con otras por escaleras internas. Una excursión al salir de Laveissière permite acceder al sitio. Circuito amarillo, 7,6 km, 2 h 30, desnivel de 250 m.

La Maison de la Cheyrelle, Dienne

Los que se paseen podrán ocasionalmente descubrir unos castillos medievales o renacentistas, que predominan los valles, pero uno solamente se puede visitar, el de “La Cheyrelle”.
Originalmente en 1866 era una hacienda, pero fue transformada al principio del siglo en un “cottage” de verano, gracias a la pericia de Gustave Serrurier-Bovy, decorador Belga, quien promocionó el arte decorativo en Europa.

Horarios: Martes, jueves y viernes: a partir de 14 h en julio, agosto y septiembre
Dos opciones para visitar:
Visita con el conservador del museo, experto en historia del arte, los viernes en julio y agosto.(6 €)
Visita normal los otros días (3 €). Gratuito para los menores de 12 años.




Los hornos de pan
Durante la edad media la gente solía cocer el pan en el horno del pueblo a cambio de un impuesto que tenían que pagar para el acceso a dicho horno. Los revolucionarios suprimieron este fuero. Desde entonces los usuarios se encargaban de mantener el horno. La cocción del pan se hacía cada quince días. Les tocaba a las familias, unas tras otras, suministrar la leña. Después de la cocción, se colocaban en el horno aún caliente, las tartas y las frutas para secar. En la actualidad en muchos pueblos, y con el buen tiempo, siguen organizándose cenas alrededor del horno restaurado.

Los “Burons”
Originalmente, cualquier hacienda importante poseía pastos en el monte con un “buron”, para la fabricación del queso. Al principio era solamente un refugio de barro, pero a lo largo de los años se convirtió en una verdadera construcción de piedra que llaman lauze. Para vivir y hacer el queso se utilizaba la única habitación. En una bóveda se afinaba el queso. La mayor parte de los “burons” ya no tienen ninguna actividad y forman parte del patrimonio local; sin embargo están acondicionados a menudo para alojar a los excursionistas.

Patrimonio edificado
Ante los inviernos tan duros que afrontan, los habitantes de la provincia han desarrollado desde hace mucho tiempo construcciones adecuadas con las dificultades climáticas y su labor agrícola tradicional. La granja, en forma de bloque, con sus anchas paredes y su techo inclinado, es una construcción característica de los “Monts du Cantal” donde domina el “Cantou”; la vida cotidiana se organizaba alrededor de esta chimenea grande. En cuanto a las paredes, la piedra volcánica era el material más utilizado, así como el abeto para el armazón y las tejas de “lauze” (fonolitas talladas) para los tejados.