


El “Pays de Murat” abriga una fauna importante en sus bosques, sus montes y sus valles. Aunque paseándose por los caminos tengan la suerte de ver animales, tendrán mayor posibilidad de verlos en su entorno natural, acompañados por un guía experimentado.
Descubrir la “brama” del ciervo
Numerosos ciervos, ciervas y corzos viven escondiéndose en los bosques de hojosos y coníferos de “ La Pinatelle”.
Entre febrero y marzo, los ciervos y las ciervas viven cada uno por su lado. Pero a fines de agosto empieza la búsqueda de las hembras. Es el período del celo o la brama. Comienza entonces toda una estrategia de seducción
Septiembre y octubre : período privilegiado para presenciar este auténtico y emocionante espectáculo.
Cada otoño, se organizan excursiones con guías sobre este tema en los bosques del “Pays de Murat” y en el valle de “ La Santoire”.
Sorprender los musmones
Procedentes de Córcega los musmones fueron introducidos en “Cantal” en los años 60. Estos ungulados de Asia menor se adaptaron con rapidez a los espacios abiertos del “Pays de Murat”.
Viven en manadas de veinte cabezas, más o menos, y se les pueden observar en el circo de “Chamalière” o en las crestas del valle de “La Santoire.
Ver las gamuzas
Han encontrado en el valle de “La Santoire” y el “Plomb du Cantal”, un entorno rico y variado que favorece su adaptación rápida y el desarrollo de su población. Al anochecer, cuando se apacigua la montaña, salen de los bosques para quedarse en las cimas. Es frecuentemente posible localizarles, adivinando sus siluetas, saltando en las crestas…
Observar las marmotas
En primavera, una vez pasados los seis meses de hibernación las marmotas vuelven a aparecer y salen de su madriguera, acolchada de heno.
Hay muchas en los alrededores del “Plomb du Cantal”. En el sector del circo de Chamalière o “La vallée de la Santoire” también se les pueden observar y oír su silbido característico.



Para entender la brama
En los primeros momentos y para seducir nuevas ciervas el ciervo tiene que apartar los machos jóvenes. Desde el amanecer hasta el ocaso no para de bramar, un grito ronco, para intimidar a los demás ciervos. Si llega el caso, combatirá para imponerse a sus rivales, señalar su territorio y convertirse en el señor indiscutible de su manada de ciervas, por lo menos el tiempo de duración del celo.